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Leonor de Castilla, Reina española en la corte de Inglaterra

         Una épica historia de amor

 

Leonor fue infanta de Castilla por nacimiento, nació en Burgos capital del reino de Castilla, en 1241 y, reina de Inglaterra por su matrimonio con Eduardo I.

Eduardo I, alto, fuerte, sus únicos defectos físicos eran el párpado izquierdo caído y un leve ceceo al hablar, fue un enérgico comandante y legislador al mismo tiempo que inteligente y astuto. Lo llamaban el leopardo, así como el zanquilargo o piernas largas y el Martillo de los escoceses.  El actor Patrick McGoohan lo interpretó en la película Braveheart – Corazón valiente-.

Leonor fue la segunda de los tres hijos nacidos del segundo matrimonio de Fernando III el Santo, unificador de los reinos de Castilla y de León, con Juana de Danmartín, condesa de Ponthieu. Le dieron el nombre de su bisabuela materna, Leonor de Inglaterra, hija del rey Enrique II y de la reina Leonor de Aquitania, quién se casó con Sancho VIII de Castilla.

Leonor y Eduardo eran primos segundos. Cuando se casaron el 1 de noviembre de 1254 en el Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, en Burgos, ella tenía 12 años de edad y él 15 años. El gran monasterio es también un monumento funerario. Está perfectamente conservado y en uso. Mantenido y poblado por hermanas cistercienses.

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El matrimonio de Leonor y Eduardo se trataba del típico matrimonio de conveniencia política. Fue producto de una alianza de paz entre Inglaterra y el reino de Castilla y de León, por la posesión de la Gascuña francesa. Pese a ello, entre los dos surgió un amor total. De su matrimonio nacieron 15 o 16 hijos, no se sabe con certeza. El primero lo tuvo con 13 años de edad. Solo sobrevivieron seis hasta la edad adulta, cinco mujeres y un varón. El varón, heredero al trono fue proclamado rey como Eduardo II.

Leonor fue una mujer notable para cualquier época, con una personalidad altamente dinámica y contundente, cuyos intereses en las artes, la política y la religión fueron muy influyentes en su época.

Bella, muy inteligente, culta y estudiosa. Habida cuenta de la educación que había recibido en la erudita corte castellana del momento, financió la producción de manuscritos de historia inglesa y, fue mecenas de las universidades de Oxford y Cambridge. No en vano, los cronistas de la época reflejan su intercambio de libros con su hermano, el rey, Alfonso X el Sabio. En el Capitolio de Washington hay un relieve en mármol de Alfonso X el Sabio, por su contribución a la creación de las Siete Partidas, una de las obras jurídicas más importantes de la Edad Media y base de la jurisprudencia de España e Hispanoamérica hasta el siglo XIX. Su relieve está junto a otros 22, uno de ellos el de su cuñado, Eduardo I de Inglaterra sobre las puertas de la galería de la Cámara de Representantes.

Leonor introdujo numerosos refinamientos en la vida de la corte inglesa, como, por ejemplo, los tenedores y las alfombras. Fue una pionera del lujo doméstico. Revolucionó el diseño de los jardines, introduciendo fuentes y elementos de agua, algo muy familiar para ella en Castilla.

Cuando llegó a Londres al palacio de Westminster, su esposo aconsejado por Sancho el hermano de Leonor, había decorado sus habitaciones al estilo castellano, con tapices en las paredes, una decoración solo reservada a las iglesias. Incluso los suelos estaban cubiertos con alfombras, en lugar de juncos, como era la costumbre en Inglaterra.

Leonor acompañó a su esposo en casi todas sus campañas militares. En 1271 partieron hacia la IX Cruzada. El 16 de junio de 1272, en Acre, Eduardo fue apuñalado con una daga envenenada. Aunque la herida no resultó mortal, una leyenda nos dice que Leonor succionó el veneno de su esposo, salvándole con ello la vida. Eduardo estuvo enfermo varios meses, hasta que su salud le permitió partir de vuelta a Inglaterra el 22 de septiembre de 1272. Para entonces su anciano padre había fallecido y Eduardo ocupó su puesto. ​

Eduardo y Leonor fueron coronados en la Abadía de Westminster en Londres, el 19 de agosto de 1274. La primera coronación en la iglesia nueva construida por su padre Enrique III. Fueron además los primeros reyes coronados conjuntamente. Para celebración del pueblo, por los grifos del conducto de agua de la calle Cheapside en Londres, la principal arteria en esa época, corría vino blanco y vino tinto. Esta característica se convirtió en algo común en otras coronaciones posteriores.

Leonor acompañó a su esposo en la conquista del norte de Gales en los años 1280. Eduardo I subyugó a los galeses, se apoderó de sus tierras y sus gigantescos castillos y les dio su primer príncipe de Gales. Fue en medio de la conquista cuando Leonor dio a luz, el 25 April 1284, en el castillo de Caernarfon al futuro heredero al trono, el primero de los herederos al trono de los 24 hasta el día de hoy que llevó ese título, otorgado por su padre, Eduardo I como una oferta de paz con los galeses.

Leonor no abandonó la acción bélica hasta su muerte, pues fue yendo a hacer la guerra a los escoceses, junto con su esposo, y con 49 años de edad, cuando falleció en Harby, Lincolnshire, el 28 de noviembre de 1290. Eduardo I con el corazón destrozado organizó un cortejo para traer el cadáver de su esposa a la Abadía de Westminster en Londres.

Su cuerpo fue embalsamado y preparado para un proceso de regreso a Londres que no tenía precedente en la historia de Inglaterra. En su camino el real cortejo fúnebre realizó doce paradas. El entristecido monarca ordenó que, en cada parada, se levantara una cruz conmemorativa, elevándose doce de estas cruces, originalmente hechas en madera y posteriormente realizadas en piedra. Son las conocidas como Cruces de Leonor; de todas ellas tan solo tres han sobrevivido. El tiempo y los conflictos destruyeron las otras nueve.

Las cruces de Leonor fueron elegantes pilares o columnas ricamente decoradas. llenas de filigranas, en el estilo llamado “gótico decorado inglés”, y rematadas en un pináculo con una cruz que recuerdan las agujas de las catedrales. Incluían numerosas estatuas de Leonor de Castilla, acompañadas de escudos con las armas de Castilla, León y de Inglaterra.

La última parada del cortejo fúnebre de Leonor fue en la pequeña población de Charing en el camino de la City a Westminster.

Era en la población de Charing donde Leonor tenía sus amadas caballerizas reales, embellecidas por orden de ella con una fuente al estilo español y donde ella y Eduardo de ideas afines habían pasado tiempos felices. La cruz de Leonor estaba en el cruce de caminos, lo que es hoy la plaza de Trafalgar. Fue la más magnífica de todas las cruces. Se destruyó en 1647 por orden del Parlamento en el momento de la Guerra Civil Inglesa.

Años más tarde en su lugar se colocó una estatua ecuestre de Carlos I, donde está en el día de hoy. El lugar se sigue llamando Charing Cross y desde el siglo XIX se considera el Centro Oficial de Londres, y por legislación, el kilómetro cero desde donde se miden las distancias para el resto del país.

En el caso de la cruz de Leonor, no se volvió a erigir una nueva hasta el siglo XIX. Al año siguiente de la inauguración de la estación de tren Charing Cross, en 1865, se inauguró la nueva cruz. Se alza 21 metros de altura en el patio exterior de la estación, muy cerca de donde estuvo la original. Tiene planta octogonal en la que se suceden tres pisos. El piso inferior se levanta sobre un basamento y entre los arcos apuntados se suceden los escudos de Inglaterra, de Castilla y León, y del condado de Ponthieu. Las enjutas de dichos arcos se decoran con paneles reiterados con el castillo y el león, símbolo de su ascendencia castellana.

En el segundo piso se ubican ocho arcos ciegos con una estatua en cada uno de los arcos de la reina Leonor. Cuatro de las estatuas la representan como reina con la corona, el orbe y el cetro; dos estatuas la representan sosteniendo casas religiosas, como fundadora de las mismas, y las otras dos estatuas la representan portando atributos como mujer cristiana.

Tanto a sus pies como en las columnas que separan los gabletes, se ven esculturas de ángeles rezando.

Todo se remata por una aguja que recuerda al estilo gótico y a la cruz que identifica este tipo de monumentos.

Leonor tuvo un triple entierro, uno para las vísceras, otro para el cuerpo y otro para el corazón. Entierros dobles era lo normal. Pero el suyo fue el primer caso registrado de entierro triple en Inglaterra. Las vísceras las enterraron en la catedral de Lincoln. Se guardan en un cofre de piedra, y el corazón, se depositó en el convento de los dominicos en Londres junto con el corazón de su hijo Alfonso. La reina fue una muy devota patrona de la orden de los Dominicos, fundó varios monasterios en Inglaterra y apoyó el trabajo que hacían en las universidades de Oxford y de Cambridge. La orden se disolvió con la Reforma de Enrique VIII y el corazón de Leonor desapareció.

El 17 de diciembre de 1290 fue enterrada en la Abadía de Westminster. Su tumba está considerada como una de las mejores tumbas medievales. Tanto la losa de su tumba como la almohada donde descansa su efigie están decoradas con emblemas de Castilla y León, y en su inscripción reza: Aquí yace Eleanor, quien fue reina de Inglaterra, esposa del rey Eduardo, hijo del rey Enrique e hija del rey de España y la condesa de Ponthieu, en cuya alma Dios, en su misericordia, ten piedad. Amén.

El amor de Eduardo por Leonor tiene otro toque romántico. Ordenó que siempre hubiera encendidas dos velas en la tumba de su esposa en la Abadía de Westminster, y así se hizo, sin interrupción durante casi dos siglos y medio, hasta la Reforma del siglo XVI durante el reinado de Enrique VIII.

Los reyes de España, el rey Felipe VI y la reina consorte Letizia, visitaron la tumba de Leonor de Castilla en la Abadía de Westminster recordando lazos familiares, durante su visita oficial al Reino Unido en julio del 2017.

 

Featured image: «Edward I of England & Eleanor of Castile, from Lincoln Cathedral.» Image by Von Lincolnian, under license CC BY-SA 2.0

 

Sobre la autora:

Milagros Dapena-Collopy: Soy española, residente en Londres. Desde que obtuve mi “Blue Badge” como guía de turismo titulada, he disfrutado cada momento de mi profesión. La pasión que siento la transmito a los visitantes que me acompañan, intentando siempre que se lleven un recuerdo inolvidable, tanto en el aspecto informativo como de entretenimiento. Si lo desean me pueden contactar por correo electrónico mmdapena23@aol.com. o, por teléfono +447958982401.